martes, 2 de octubre de 2007

Más allá del canon del Nuevo Testamento


Empiezo con la traducción del primer blog del sitio The Forbidden Gospels de la profesora April DeConick, profesora de estudios bíblicos en la universidad de Rice (Houston, Texas). Esta entrada trata sobre cómo nuestros condicionamientos de fe pueden influir en el análisis histórico y crítico de los evangelios y, en general, de la literatura cristiana primitiva. Su análisis y observaciones son muy interesantes y deseo compartir con ustedes esta valiosa información de la profesora DeConick.
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Me gustaría comenzar este blog con lo que puede ser una observación chocante, pero que sé que es cierta: el obstáculo principal a cualquier estudio histórico del cristianismo primitivo es el canon del Nuevo Testamento.
En la conferencia
Escritura y Escepticismo realizada en UC Davis este pasado fin de semana, hablé acerca de la importancia de la crítica histórica, cuán absolutamente esencial es para el estudio del cristianismo primitivo porque proporciona una perspectiva que no privilegia ninguna forma particular de religiosidad o los deseos de alguna comunidad cristiana o perspectiva individual o teológica. Como una estudiosa de historia religiosa, no tengo que justificar mis conclusiones a creyentes ni juzgar los textos que estudio en términos de nuestras perspectivas modernas de "ortodoxia" o "herejía". Mis reglas de compromiso son simplemente aquellas de la comunidad intelectual moderna en busca de conocimiento. Me considero una "humanista", que confía en los modos de saber desarrollado desde la Ilustración en la disciplina de humanidades y artes liberales. Considerando estas premisas, tomo muy en serio el estudio de una variedad de documentos cristianos primitivos, y no opero dentro de los límites del canon del Nuevo Testamento.
Lo que impide nuestro examen del cristianismo primitivo no son las limitaciones de la crítica histórica como a algunos en la Academia les gustaría hacernos creer. El impedimento es el hecho de que la mayoría de estudiosos bíblicos todavía no se han desalojado de sus propias perspectivas de fe. Mientras esto sea así, la investigación histórica es imposible porque la perspectiva histórico-crítica no puede ser usada inflexiblemente. Aunque reconozco que no puede haber ninguna historia "objetiva" recuperada o escrita, este no significa que todas las investigaciones subjetivas son las mismas. La investigación teológica no es la misma como la histórica.
Aquellos que en la Academia no se han desalojado de su fe operan para defenderla, justificarla y explicarla en términos que ellos expresan como "históricos" privilegiando el canon del Nuevo Testamento y no haciendo caso o disintiendo los apócrifos. Su creencia religiosa personal en la autoridad de la Escritura del Nuevo Testamento los ha conducido a una suposición común (y errónea), que los textos neotestamentarios son los únicos documentos que nos hablan acerca de la historia del cristianismo primitivo. Este conduce a otra suposición común (y errónea), que estos textos canónicos son documentos exactos y confiables para el estudio del cristianismo primitivo. De esta manera, las paredes religiosas del canon han aprisionado a la Academia durante un par de cientos de años, retrasándonos de un análisis histórico honesto del cristianismo primitivo.
Incluso aunque haya algunos estudiosos en la Academia que intentan operar como historiadores más que como teólogos, la posición teológica todavía controla nuestra disciplina. La disciplina todavía está limitada por el canon, perpetuando el mito que las fronteras religiosas del canon deberían ser también las fronteras históricas. Ciertamente los textos neotestamentarios son piezas importantes del rompecabezas, peros no son las únicas piezas. Una cantidad enorme de literatura fue escrita por los primeros cristianos en los dos primeros siglos, y todo tiene que ser estudiado críticamente a fin de conseguir una imagen completa de lo que ocurría. Si sólo estudiamos los documentos neotestamentarios, nuestra reconstrucción del cristianismo primitivo es intrínsecamente defectuosa. Paradójicamente terminamos por promover como "histórico" un cristianismo "apócrifo" únicamente basado en el Nuevo Testamento.
Establezco este blog como un lugar para hablar de los orígenes cristianos con integridad histórica, tomando en serio y escépticamente los evangelios "prohibidos" y lo que tienen que decirnos acerca de Jesús y los primeros cristianos. Permanezca atento a mis opiniones sobre el Evangelio de Judas, que escribiré mañana.
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Para un estudio más profundo recomiendo el libro "El Jesús histórico" de Gerd Theissen y Annette Merz así como el primer tomo de "Un judío marginal" de Meier. Hay que tener en cuenta la observación de Meier: recogemos los peces de la red y los que no sirven los tiramos al mar, de igual forma con la información que tenemos a partir tanto de los evangelios canónicos como de los apócrifos.

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