lunes, 3 de diciembre de 2007

Artículo de April DeConick acerca de la traducción del evangelio de Judas


En el blog de Jim West me entero de la publicación de un artículo de la profesora DeConick tanto en el New York Times (1 de diciembre) como en el International Herald Tribune (2 de diciembre), el cual traduzco; cuenta sencilla y claramente la cuestión de la incorrecta traducción del evangelio de Judas hecha por National Geographic (Agradezco a la profesora Lucia Gabitti su ayuda para la traducción de este artículo).
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Entre la numerosa publicidad del año pasado, la Sociedad National Geographic anunció que un texto religioso del siglo tercero había sido encontrado, el Evangelio de Judas Iscariote. Lo impresionante: Judas no engañó a Jesús. En vez de eso, Jesús pidió a Judas, su discípulo de más confianza y querido, entregarlo para ser matado. ¿La recompensa de Judas? ascensión al cielo y exaltación por encima de los otros discípulos.

Fue una gran historia. Desafortunadamente, después de traducir de nuevo la transcripción de la sociedad del texto copto, he encontrado que el significado real es enormemente diferente. Mientras que la traducción de National Geographic apoyó la interpretación provocativa de Judas como un héroe, una lectura más cuidadosa aclara que el Judas no es sólo ningún héroe, sino que él es un demonio.

Varias de las opciones de traducción hechas por los estudiosos de la sociedad caen muy fuera de las prácticas comúnmente aceptadas en el campo. Por ejemplo, en un caso la transcripción de National Geographic refiere a Judas como un "daimon", que los expertos de la sociedad han traducido como "espíritu". Realmente, la palabra universalmente aceptada para "espíritu" es "pneuma" — en la literatura gnóstica siempre se toma “daimon” para significar "al demonio".

Asimismo, Judas no es puesto aparte "para" la generación santa, como la traducción de National Geographic dice, él es separado "de" ella. Él no recibe los misterios del reino porque “es posible para él ir allí.” Él los recibe porque Jesús le dice que él no puede ir allí, y Jesús no quiere que Judas lo traicione con ignorancia. Jesús lo quiere informado, de modo que el Judas demoniaco pueda sufrir todo lo que él merece.

Quizás el error más notorio que encontré fue una única modificación hecha al copto original. Según la traducción de National Geographic, la ascensión de Judas a la generación santa sería blasfemada. Pero es claro a partir de la transcripción que los estudiosos cambiaron el original copto, que elimininaron una negativa de la oración original. De hecho, el original declara que Judas “no ascenderá a la generación santa.” Para su crédito, National Geographic ha reconocido este error, aunque demasiado tarde para cambiar la falsa idea pública.

Por tanto, ¿qué dice realmente el Evangelio de Judas? Dice que Judas es un demonio específico llamado "el decimotercero". En ciertas tradiciones gnósticas, este es el nombre dado al rey de los demonios — una entidad conocida como Ialdabaoth quien vive en el decimotercer reino por encima de la tierra. Judas es su alter ego humano, su agente secreto en el mundo. Estos gnósticos compararon Ialdabaoth con el Yahweh hebreo, a quien vieron como una deidad celosa y colérica y un opositor del Dios supremo que Jesús vino a la tierra a revelar.

Quienquiera que escribió el Evangelio de Judas era un crítico áspero del cristianismo dominante y sus rituales. Como Judas es un demonio que trabaja para Ialdabaoth, el autor creyó que cuando Judas sacrifica a Jesús él lo sacrifica en realidad a los demonios, no al Dios supremo. Este se burla de la creencia predominante de los cristianos en el valor expiatorio de la muerte de Jesús y en la eficacia de la Eucaristía.

¿Cómo pudieron cometerse estos serios errores? ¿Eran errores genuinos o estaba sucediendo algo más deliberado? Este es la pregunta de la hora, y no tengo una respuesta satisfactoria.

Hay que admitir que la sociedad tenía una tarea difícil: restaurar un viejo evangelio que estaba en una caja de sus propias pedazos. Había sido saqueado de una tumba egipcia en los años 1970 y languideció en el mercado de antigüedades subterráneo durante décadas, incluso pasando el tiempo en el congelador de alguien. De modo que es realmente increíble que la sociedad pudiera resucitar cualquier parte de el, sin mencionar que se recuperó aproximadamente el 85 por ciento de el.

Dicho esto, pienso que el gran problema es que National Geographic quiso una exclusiva. De modo que se requirió que sus estudiosos firmaran declaraciones de no divulgación, no hablaran del texto con otros expertos antes de la publicación. La mejor investigación se hace cuando las fotos de tamaño natural de cada página de un nuevo manuscrito se publican antes de una traducción, permitiendo a expertos por todo el mundo compartir información cuando ellos independientemente trabajan mediante el texto.

Otra dificultad es que cuando National Geographic publicó su transcripción, los facsímiles del manuscrito original que se hicieron públicos fueron reducidos en 56 por ciento, haciéndolos bastante inútiles para el trabajo académico. Sin copias de tamaño natural, somos el ciego que guía al ciego. La situación me recuerda el punto muerto que hizo retrasar la investigación sobre los rollos del Mar Muerto hace décadas. Cuando los manuscritos son acumulados por unos cuantos, esto causa errores e interpretaciones de monopolio que son muy difíciles de derribar hasta después de que se prueben que son incorrectas.

Para evitar esto, la Sociedad de Literatura Bíblica pasó una resolución que en 1991 sosteniendo que, si la condición del manuscrito escrito requiere que el acceso sea restringido, una reproducción de facsímile debería ser la primera cosa que se haga. Es una vergüenza que National Geographic, y su grupo de estudiosos, no siguiera esta sensata instrucción.

Me he preguntado por qué tantos estudiosos y los escritores han sido inspirados por la versión de National Geographic del Evangelio del Judas. Pienso que esto puede provenir de un deseo comprensible de reformar la relación entre judíos y cristianos. Judas es un carácter temible. Para los cristianos, él es el que lo tenía todo y aun así traicionó a Dios a muerte por unas monedas. Para los judíos, él es el hombre cuya historia fue usada por los cristianos para perseguirlos durante siglos. Aunque deberíamos seguir trabajando hacia una reconciliación de este antiguo cisma, fabricar un Judas héroe no es la respuesta.

April D. DeConick, profesora de estudios Bíblicos en la Rice University, es la autora de “El apóstol decimotercero: Lo que el Evangelio de Judas realmente dice.”

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