miércoles, 4 de junio de 2008

El depósito de la fe

Traducido de The deposit of faith

Considera la siguiente objeción a la fe católica (esto se basa en algo que conseguí por email): El Catolicismo incluye un gran número de doctrinas detalladas y sustanciales que no parecen ser derivables desde la revelación de Dios tal como se completó alrededor del tiempo de la muerte de los Apóstoles, aunque la Iglesia Católica misma afirme que la revelación fue completada alrededor del tiempo de la muerte de los Apóstoles.
Considera, después de todo, algo como la doctrina que María era libre del pecado original a partir del primer momento de su concepción. Este es una doctrina detallada y sustancial que parece ir lejos más allá de la información dada en la Escritura y de lo que sabemos acerca de la fe de la Iglesia del primer siglo desde fuentes no bíblicas. La objeción es una mirada incrédula en la posibilidad que tales doctrinas podrían derivarse desde la revelación tal como se completó alrededor del tiempo de la muerte de los Apóstoles. Pero:
1.
Veinte axiomas simples de la geometría euclideana generan una infinidad de teoremas detallados y sustanciales. Estos teoremas son tales que no hay un modo de ver prima facie [N. del T.: a primera vista] que ellos seguirían desde los axiomas. Esto puede tomar siglos y siglos para que la humanidad descubra lo que de ellos puedan derivarse. Por lo tanto, no debería ser sorpresa todo lo que podamos derivar desde un conjunto S de proposiciones nuevas proposiciones que son detalladas y sustanciales, y que parecen ir más lejos que S. Esto es particularmente verdadero cuando S no es una lista de veinte axiomas, sino que incluye alrededor de 27,570 versículos del Antiguo Testamento, alrededor de 7956 versículos del Nuevo Testamento, así como décadas de predicación apostólica que los católicos piensan que llegó a ser insertado en la tradición de la Iglesia, particularmente en su liturgia.
2. Es más, a diferencia del desarrollo de la geometría que es por lo que sabemos típicamente hecho por el intelecto humano sin ayuda, se afirma que el desarrollo de la doctrina católica es hecho por el intelecto humano dirigido por el Espíritu Santo.
3. Además, las Escrituras y la Tradición de la Iglesia no solamente contienen axiomas doctrinales particulares desde los que podamos derivar proposiciones adicionales, sino que contienen modos de razonar o reglas de inferencia que representan una comprensión de cómo Dios trata con el mundo. Entre estas, es prominente la
tipología. En el Nuevo Testamento y la liturgia de la Iglesia, aprendemos que Dios obra a través de paralelos. El pueblo de Israel pasó a través del mar; los cristianos pasan a través del bautismo. Adán peca y desde su pecado proviene la muerte; Cristo vence al pecado y desde su victoria sobre el pecado proviene la vida. El Nuevo Testamento (Lucas 24,27) dice que todas las escrituras nos hablan acerca de Cristo. Así que puede haber modos sustanciales de razonar representados en la Escritura, liturgia y la práctica teológica, modos de razonar que incluyen el razonamiento tipológico. Estos modos de razonar son, claramente, más que solo reglas formales de lógica. Se basan, más bien, en una comprensión de Dios tanto como actuante en ciertos modos (tal vez con ciertos motivos), como productor de cierta clase de historia profundamente interconectada.
Y nuevas ideas podrían venir bien de esto. Cristo corresponde de un modo importante a Adán; pero María en la comprensión de la Iglesia corresponde de un modo importante a Eva. Tal como Eva fue creada sin pecado, así también María fue creada sin pecado original. Ahora es verdadero que prima facie uno podría haber intentado correspondencias tipológicas diferentes –uno podría hacer, por ejemplo, la concepción en pecado de María un paralelo-por-contraste al ser de inocencia original de Eva (como nuestro resurgir en Cristo es paralelo-por-contraste a la muerte que nos trae Adán). Encontrar una comprensión más profunda de la tipología aquí, y conectarla con muchos otros aspectos de la doctrina cristiana, va a ser difícil. Esto puede tomar siglos, así, para la Iglesia decidirse sobre una comprensión particular, p.ej., ver que el paralelo entre la nueva creación en Cristo y la vieja creación en Adán de hecho llama no solamente por Cristo el nuevo Adán estar sin pecado original, pero María la nueva Eva también, pero por supuesto con su libertad desde el peso del pecado original que fluye desde la redención de Cristo, como hace la libertad de nuestra Iglesia desde el peso del pecado original.
Conclusión: no debería haber sorpresa si desde un cuerpo muy grande de axiomas, que incluye reglas sustanciales de inferencia, uno pudiera derivar muchas doctrinas de las que pueda sorprenderse
.

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